la evolución de las redes sociales

¿Comunidades de marca como evolución de las redes sociales?

Con la llegada de las redes sociales se abrió un nuevo camino en la comunicación empresarial y toda marca que se preciara debía tener sus canales sociales. Las marcas descubrieron un medio para comunicarse con sus clientes y recibir feedback de forma directa sin coste alguno. Aunque en algunas ocasiones se volvieron en su contra, al poder hacer públicas las quejas, las redes sociales han sido desde su creación un fenómeno de masas que ha revolucionado la estrategia de comunicación de miles de empresas.

Pero, ¿siguen siendo imprescindibles las redes sociales en las empresas?

Con el paso de los años, y como suele ocurrir con las técnicas que causan tanto revuelo desde sus inicios, las redes sociales han llegado a su ciclo de madurez y las marcas comienzan a preguntarse si estas eran tan rentables como pareciera en un principio.

Facebook, Twitter e incluso Instagram se han hecho dueñas de las relaciones con los clientes y los cambios de algoritmos dificultan cada vez más que las marcas lleguen de forma directa a sus clientes o potenciales sino es, claro está, a través de los post patrocinados. Si a esto le añadimos la dificultad para medir el ROI y los errores en los datos proporcionados por los gigantes sociales, obtenemos como resultado una creciente desconfianza de las marcas en las redes sociales.

Además, como es lógico, los usuarios se muestran menos entusiastas en la actividad en redes sociales. Incrementa el uso personal pero cada vez son más reacios a seguir marcas e interactuar con ellas salvo que tengan un problema que resolver o una queja que publicar.

Llegados a este punto, ¿cuál es la solución? ¿cuál es la evolución de las redes sociales?

Algunas empresas directamente han decidido cerrar sus canales o mantener solo aquellos que de verdad les reporta algún beneficio. En cambio, grandes multinacionales han decidido sacar partido del comportamiento social de sus clientes y  evolucionar hacia las redes sociales propias: las comunidades de marcas.

Las comunidades de marca son cada vez más recurrentes y más habituales. Cada día son más las marcas que deciden probar suerte en este territorio y lanzar su propio escenario. Por un lado, son ellas quienes controlan lo que ocurre y lo que se hace y por otro lado, todo lo que ocurre en la marca se queda en la marca y no habrá un tercero que haga lo que quiera con la información y los datos generados.

neobis, en su faceta innovadora ha sido la primera Asociación del sector Gráfico en crear una red social propia.

A finales de 2015, neobis lanzó la red social de la Comunicación Gráfica que no es otra cosa que una plataforma digital, con APP incluida, donde puedes encontrar toda la información específica de este sector. Pero es más, en esta Comunidad de Marca, puedes estar en contacto con empresarios y empleados del sector –networking puro y duro-. Digamos que todo lo que ocurre dentro de la red social de neobis está relacionado con el mundo empresarial y concretamente con el sector de la Comunicación Gráfica.

Indudablemente las comunidades de marca son la evolución natural de las redes sociales en el ámbito empresarial. Es un lugar al que los usuarios acuden para “hablar” de trabajo ya que para subir las fotos de sus viajes y estar en contacto con amigos y familiares ya tienen las redes sociales personales.

 


Un agujero negro de información

Buena parte de la información generada en esta era será inaccesible para generaciones futuras por el deterioro de los datos, la obsolescencia tecnológica o las leyes del copyright

En las pocas décadas que la humanidad lleva inmersa en la era digital ha creado datos como para llenar la memoria de tantos iPad que, apilados, casi llegarían a la Luna. El ritmo de creación de información es tal que, según un estudio de la corporación EMC y la consultora IDC, se dobla cada dos años. Para antes de que acabe la década, habrá 44 zettabytes de datos (un ZB es igual a un billón de gigabytes) y el montón de tablets habrá ido y vuelto al satélite más de tres veces.

Lo paradójico es que buena parte de esa información se perderá para las generaciones futuras. El vicepresidente de Google y uno de los padres de internet, Vinton Cerf, alertaba en una conferencia de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia del peligro de que lo creado por esta generación no deje apenas rastro.

En la creencia de su eternidad, el homo digitalis ya no imprime fotos, las guarda en formato digital, no escribe cartas, sino que envía email, no almacena discos, sube las canciones a la nube. Una creciente parte de su vida se desarrolla en la red: juega en línea, publica selfies en Facebook y comparte sus pasiones en tuits. Pero lo digital no es tan eterno.

El deterioro de los soportes donde se almacena la información, la desaparición de los programas para interpretarla o las limitaciones impuestas por el copyright harán que, para los humanos del futuro, sea inaccesible. De hecho, ni siquiera habrá que esperar a que los arqueólogos del futuro descubran que, como decía Cerf al Financial Times, los comienzos del siglo XXI son "un agujero negro de información". Los primeros efectos de lo que los anglosajones llaman era digital oscura ya se están notando.
El caso de los disquetes ejemplifica el problema planteado por el vicepresidente de Google en toda su complejidad. Fueron el sistema de almacenamiento básico en los años 80. En ellos cabían tanto las fotos familiares como el trabajo hecho para la clase o los documentos del trabajo. La mayor parte de toda esa información ya se ha perdido. Y si aún queda algún disquete, es cuando empiezan de verdad los problemas: habrá que encontrar una disquetera que lo lea, rezar para que los datos no se hayan corrompido por el paso del tiempo y para que el programa que los abre siga existiendo.

En 1997, cuando la actual era digital apenas comenzaba, cuando los ordenadores personales solo estaban al alcance de los más pudientes e internet era para una casta, cuando aún no existía Google y mucho menos Facebook o Twitter, y Microsoft dominaba el mundo con su Windows 95, Kuny, entonces el asesor de la Biblioteca Nacional de Canadá dio una conferencia para la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas. Su título era premonitorio: ¿Una era digital oscura? Retos para la conservación de la información electrónica. La visión de Kuny, como la actual de Cerf, está más vigente que nunca.

Información de nuestro tiempo inaccesible

"No creo que exista un riesgo de que la información de nuestro tiempo vaya a quedar inaccesible, creo que es una certeza. Ya está pasando, cada día, en todo tipo de organización, para todas las clases de datos", afirmaba Kuny. De hecho, creía que todo lo relacionado con la conservación digital iría a peor. "Hay mucha más información nacida digital que antes y apenas hay unas pocas instituciones públicas o privadas que estén activamente implicadas en lidiar  con este problema”."> Sabemos que existen muchos riesgos, pero también hay luces contra la edad digital oscura. Luces que están encendiendo las soluciones tecnológicas, organizativas y legislativas al respecto, para que desaparezca este posible agujero negro en la comunicación.


Comunicación en la pirámide de Maslow

Twitter, facebook, instagram, youtube, whatsapp, linkedin... y así decenas de redes sociales que han cambiado la comunicación en el mundo

Autor: Ana Álvarez- Rementería, marketing y comunicación neobis

Si nos preguntaran cuándo apareció este fenómeno todos diríamos que sus inicios están en el año 2.000, y no estaríamos equivocados si hablásemos del mundo online, pero si nos referimos al concepto de red social como un grupo de individuos con intereses comunes, la fecha cambia y mucho.

Según la Universidad de Ciencias Sociales y Humanas, a finales del siglo XIX comienzan a surgir grupos que se reunían para estudiar sobre un tema específico, por tanto podríamos poner esta época como el comienzo de dicha estructura social. Pero, ¿No es el ser humano diferente del resto de mamíferos, entre otras cosas, por su necesidad de comunicación?

El origen de la Comunicación

Si la respuesta a esta cuestión es sí, el siglo XIX no puede ser de ninguna manera el origen de esta forma de comunicación. Bajo mi punto de vista, las redes sociales emergen con los inicios del hombre porque es innato de nuestra especie el relacionarnos  y comunicarnos.

Otra cosa es que la forma de los grupos hayan cambiado a lo largo del tiempo, pero en esencia son lo mismo: personas que hablan, comparten y debaten sobre temas de interés común entre ellos.

Entonces, si es algo natural e inherente a nosotros ¿por qué seguimos teniendo miedo a la comunicación en las redes sociales actuales? Twitter, Facebook o Instagram son una evolución natural del concepto inicial, no debemos verlas como una amenaza sino como una oportunidad que nos abre las puertas a los hogares y a los corazones de nuestros clientes.

El mundo se ha globalizado, ha aparecido internet y como no podía ser de otra manera, los grupos sociales se han modernizado, es simplemente eso.


10 cambios del consumidor

El tiempo pasa, las nuevas tecnologías avanzan y las estrategias de las marcas evolucionan pero, ¿cómo cambian nuestros consumidores? 

SI EL USUARIO ES EL CENTRO DE TUS ESTRATEGIAS TRIUNFARÁS ¡CONÓCELOS!

Autor: Puromarketing

La llegada de las TICs conlleva un cambio en la forma en la que las marcas se dirigen a los usuarios. Sin embargo, estos avances también han hecho mella en los receptores de las estrategias de marketing, y no precisamente de manera débil o tenue.

Esto es lo que se desprende del último informe Mindshare North America´s  Culture Vulture Trend, que detalla los diez cambios más importantes que se han producido en el universo del consumo.

  1. Control: los consumidores piden a las marcas que se encarguen de realizar tareas de control en lo que respecta a los procesos de compra. De hecho, según este análisis, a cuatro de cada diez consultados les gustaría que una empresa de su confianza les ayudara a simplificar y mejorar su vida diaria, a través del control y la mejora de estos mecanismos. La cifra es diez puntos superior a la registrada el año pasado.
  2. Más de un sentido: ante la mayor fragmentación de audiencias, y con el objetivo de mejorar la atención de los consumidores, las marcas deben optar por ofrecerles experiencias multisensoriales, las cuales aumentan el compromiso de los receptores y la memorización de los contenidos.
  3. Intimidad e internet: La extensión y la penetración de la red ha generado que los consumidores se muestren más confiados a la hora de relacionarse en el entorno digital. Se fomentan por igual las relaciones con personas que les son conocidas físicamente como con extraños o conocidos virtuales. Así, cada vez son más los que interactúan en los medios de comunicación y comparten la información desde sus redes sociales.
  4. Sobreinformados: aun no siendo una novedad, que los consumidores se encuentran cada vez más informados, es una característica que debemos tener en cuenta para diseñar cualquier estrategia.
  5. Marketing como juego: cada vez son más los nativos digitales, por lo que estos mantienen un comportamiento diferente hacia el marketing que sus antecesores. Es un hecho el crecimiento de aquellos consumidores que entran en el juego de las marcas, con la esperanza de hacer cambiar las estrategias de estas y, con ello, obtener suculentos descuentos.
  6. Personalización: la desegregación de los consumidores es un hecho. Los receptores de anuncios piden cada vez más productos adaptados a sus necesidades concretas, por lo que asistimos a un usuario que demanda contenidos personalizados, descartando aquellos que no se amoldan con exactitud a lo que buscan.
  7. Bienintencionados: una de las características más novedosas de los consumidores es que en la actualidad estos buscan no solo que los demás contribuyan a las buenas causas, sino darlas a conocer a través de la red. Prueba de ello son las exitosas campañas que recientemente se han producido como el cubo de hielo o el #givingtuesday
  8. Nuevas narrativas: si el consumidor presenta un perfil diferente, como hasta ahora se ha visto, ello significa que las marcas deben llegar hasta él utilizando nuevas formas de comunicación. En este sentido, el informe señala que la presencia de diferentes enfoques narrativos son tendencia para captar la atención de los consumidores.
  9. Apatía hacia los logos: los consumidores están cambiando la forma y lo que dicen de sí mismos a través de los productos que compran. Por eso, se ha producido una baja considerable de la tendencia a decantarse por las grandes marcas y cada vez son más los que optan por no lucir ningún logo con la intención de diferenciarse del resto.
  10. Los efectos del ecommerce: el auge del comercio electrónico se ha traducido en un aumento de las formas de comprar que experimentan los usuarios. A los consumidores no parece importarles decantarse por el pago con tarjeta de crédito u otras plataformas minoritarias.

El lenguaje en las relaciones laborales

Otro mensaje es posible a la hora de entender las relaciones laborales

Autor: Jesús Alarcón Fernández. Coach  ejecutivo y sistémico CORAOPS.

Me he permitido hacer una  aproximación al lenguaje que se utiliza en el mundo del trabajo y  tras una mínima profundización he tomado conciencia del largo camino que tenemos  por delante como Coaches. Al menos, así lo entiendo yo.

Por empezar por lo más básico, la denominación más extendida de los estudios universitarios relacionados con las personas y las relaciones laborales es la de “Recursos Humanos”. Tan solo he encontrado una Universidad, en Madrid, que haya sustituido esa denominación por la de “Dirección y desarrollo de personas”.

Es frecuente también que en el mundo de la empresa se conceptúe a los empleados como “capital humano” o se haga referencia a ellos como su “mejor activo” o “factor trabajo”. Tanto la palabra “recurso” como estos tres últimos, son términos vinculados al lenguaje financiero, económico o mercantil  y de aplicación impropia cuando se habla de personas. Fundamentalmente, porque las posiciona al mismo nivel que otros recursos productivos de la empresa, lo que, a mi juicio, pudiera ser la primera invitación a “gestionar” a las personas de igual manera que al resto de recursos. Y además, este lenguaje despersonaliza, deshumaniza y discrimina a la figura del empresario, como si este, en verdad, no formara parte del colectivo humano de una empresa.

Otra reflexión me ha surgido tras realizar un breve análisis del Estatuto de los Trabajadores y algunos Convenios Colectivos. Merece destacarse el hecho de  que el lenguaje que se plasma en las normas básicas que regulan las relaciones laborales evoca un clima de enfrentamiento y rivalidad poco productivo para la convivencia armónica en el seno de las empresas. Y además, potencia la división de las personas entre clase trabajadora y clase empresarial. Y lo que divide, separa.

Se puede destacar que aunque en algunos textos se ha sustituido la denominación “Poder de dirección del empresario”, que sugería la dirección basada en el poder, por  la de “Facultades del empresario”, todavía siguen constando un número de obligaciones propias del ejercicio del poder que a unos y a otros les confieren las normas. De una somera lectura de estos textos se puede presumir la desconfianza y la permanente sospecha que la aplicación de la normativa  ha trasladado a las relaciones laborales. Hasta el punto que los protagonistas han de vigilarse entre sí, como así se expresa en numerosos artículos.

Algunas frases como: “Inviolabilidad de la persona del trabajador”,  “verificación del estado de la enfermedad, “el trabajador debe al empresario la diligencia y colaboración…”posicionan a los protagonistas en un ámbito de desconfianza mutua y recelo permanentes, donde cada parte del contrato debe permanecer en alerta ante el presumible engaño de la otra. Estos ejemplos son solo una mínima parte de lo que se podría descubrir en un análisis detenido de nuestra normativa laboral.

Pudiera ser que todavía las relaciones laborales no puedan ser entendidas de otra manera, pero yo prefiero creer que otro lenguaje es posible.

Un tercer ámbito, igualmente improductivo para las relaciones entre personas, es el lenguaje que utilizan algunos agentes sociales. Los sindicatos más representativos utilizan un lenguaje poco conciliador. Basta con  navegar por sus páginas web o escuchar los mensajes que lanzan en sus concentraciones  para observar cómo posicionan al colectivo que dicen representar. “Te están quitando tus derechos” “El empleo que nos dan es precario”. Se trata, sin duda, de explicaciones tranquilizadoras donde otros son los responsables de tu destino y de tus problemas. Y esos otros, también son quienes tienen la obligación de solucionarlos. Y lógicamente,  del mensaje se puede deducir que si los otros son los responsables de crear empleo, también lo son de su destrucción y de la calidad del mismo. Las organizaciones empresariales de ámbito superior, por su parte, parecen haber admitido ese rol sin percibir cómo quedan posicionados  los empresarios ante la sociedad. Humanizar la figura del empresario es responsabilidad de todos, también de las instituciones empresariales.

Así las cosas, ¿por dónde empezamos?, ¿podemos imaginar cómo se entenderían las relaciones laborales si sus normas estuvieran redactadas con otro lenguaje más generativo?, ¿cambiarían los roles de sus protagonistas? Seguro que sí.

En cualquier caso, es gratificante creer que al final de este camino nos aguarda la restauración de valores como la confianza, la comprensión y el compromiso.