Miguel Heredia Lafita, una vida dedicada al sector (carta de Xavier Pascual, director de Hispack)
Miquel Heredia Lafita, una vida dedicada al sector
Hay personas que dejan huella por lo que hacen. Y hay otras que la dejan, sobre todo, por cómo son. Miquel Heredia Lafita pertenecía a ambas categorías.
Su desaparición deja un vacío en las industrias gráficas y del packaging, pero también entre todos aquellos que tuvimos la suerte de coincidir con él. Fue un gran profesional, profundo conocedor de la industria gráfica y del envase y embalaje, comprometido con sus empresas, con las entidades sectoriales y con el desarrollo de un sector que amaba sinceramente.
Su trayectoria empresarial, especialmente vinculada a Lapeyra y Taltavull Comercial, estuvo siempre acompañada de una clara vocación de servicio al sector. Creía en el valor del asociacionismo, en la necesidad de trabajar juntos y en el papel de las ferias como espacios imprescindibles de encuentro, impulso y proyección de la industria.
Desde la junta directiva de Graphispack Asociación, así como al frente de los comités organizadores de Hispack y Graphispag en Fira de Barcelona, contribuyó decisivamente a hacer crecer y prestigiar estos salones. Pero más allá de los cargos y responsabilidades, Miquel siempre aportaba una mirada constructiva, generosa y orientada a aportar y colaborar.
Personalmente, tuve la gran suerte de compartir con él una etapa muy especial en Graphispag, él como presidente y yo como director. Y, más adelante, seguí encontrando en él a una persona siempre dispuesta a escuchar, a aconsejar y a compartir su experiencia, especialmente en el mundo del packaging, del que era un auténtico referente.
Tenía las ideas claras, experiencia, intuición y esa habilidad tan poco habitual de saber interpretar a las personas y las situaciones. Y lo hacía siempre con cercanía, sentido del humor y una enorme calidad humana.
Aún recuerdo los muchos cafés compartidos después de su etapa empresarial. Seguía interesado por el sector, por los proyectos, por las personas y por todo aquello que ayudara a hacer avanzar la industria. Con aquella sonrisa cómplice, a menudo me decía —cariñosamente— que yo era un poco “maquiavélico” intentando hacer que las cosas sucedieran. Pero lo cierto es que él también disfrutaba, también participaba y también era cómplice de esa manera de construir e impulsar iniciativas.
Por encima de todo, sin embargo, estaba su familia. Hablaba con orgullo de sus hijos y de sus nietos, y compartía con ilusión su crecimiento y sus vivencias. Era, sin duda, su gran prioridad y su mayor felicidad.
Hoy el sector pierde una figura de referencia. Pero quienes lo conocimos perdemos también a un amigo, a una buena persona, generosa y comprometida. Nos queda su legado profesional, pero sobre todo el recuerdo de su forma de ser.
Un gran amigo suyo durante su despedida dijo: “Miquel era un hombre bueno.” Posiblemente no hay mejor forma de definirlo. Descansa en paz, Miquel.
Xavier Pascual, director de Hispack
