La bioindustria papelera, referente en economía circular

ASPAPEL da la bienvenida a la aprobación por el Consejo de Ministros de la Estrategia Española de Economía Circular, una gran oportunidad para avanzar hacia un modelo económico sostenible, basado en un mejor y más eficiente uso de los recursos.

La bioindustria circular del papel, representada por ASPAPEL, fue uno de los firmantes en 2017 del Pacto por una Economía Circular impulsado por MAPAMA y MINEICO, con el compromiso de seguir progresando en el camino de la economía circular.

La economía circular está en el propio ADN del papel, que hoy es un claro referente en este nuevo modelo industrial. El papel es una bioindustria basada en un recurso natural y renovable —la madera— que se cultiva en plantaciones. El sector fabrica productos reciclables que se reciclan masivamente. Y las fábricas de celulosa y papel son muy eficientes en el uso de agua y energía y en la gestión de los residuos de fabricación.

En la UE, región líder en el mundo en reciclaje de papel y cartón, la industria papelera española es la tercera más recicladora, después de Alemania y Francia en volumen de papel reciclado, empatada con Italia. España ha sido recientemente pionera en legislar sobre el fin de la condición de residuo del papel recuperado, lo que supone para toda la cadena del reciclaje de papel y cartón una gran oportunidad para garantizar la calidad de la materia prima, reducir la burocracia y eliminar barreras a la libre circulación

La madera utilizada en la fabricación de papel en España es en su práctica totalidad (96%) madera de procedencia local y mayoritariamente certificada (59%). Las plantaciones de madera para el sector, que se están continuamente regenerando y replantando, generan más de 5.500 empleos directos y casi 17.700 indirectos en el ámbito rural.

El sector papelero es líder en producción y utilización de energía renovable procedente de biomasa (una tercera parte del combustible que utiliza el sector es biomasa y biogás). El 79% de los residuos de fabricación  se convierten de nuevo en recursos en el uso directo agrícola o como compost, reciclados como materia prima en otras industrias o bien vía valorización energética en la propia fábrica o en otras industrias, en un perfecto ejemplo de simbiosis industrial.


¿Qué vehículo contamina más?

Esta es una pregunta cada vez más común en el usuario del vehículo privado y también a la hora de adquirir un vehículo para visitas a cliente, reparto, etc.

A priori, todo el mundo da por sentado que un coche eléctrico es menos contaminante que un coche con el motor a combustión, ya sea alimentado por diésel, gasolina o por gas (GLP/GNC). Es lógico, los coches con motor de combustión tienen un tubo de escape por el que sale humo y los coches eléctricos no.
Pero, por otro lado, aparecen voces discordantes que alegan que las baterías de los vehículos eléctricos son peores para el medioambiente que el humo que sale de los de combustión. Al final el usuario medio tiene serias dificultades para saber qué es mejor o peor, y si hace uso de los foros de Internet, o los blogs, o vídeos en plataformas de contenidos, a veces acaba más liado que cuando empezó.

Con objeto de arrojar algo de luz al respecto podemos usar el análisis de ciclo de vida que la EEA (Agencia del medioambiente europea) ha preparado con la intención de comparar los tipos de vehículos existentes actualmente. Un análisis de ciclo de vida (ACV) es una herramienta de diseño que recopila, analiza y evalúa los impactos ambientales de un producto o servicio durante todas las etapas de su existencia, desde la obtención de la materia prima, la fabricación y el uso, hasta la fase de gestión de residuos.

A nivel de emisiones de efecto invernadero (contabilizadas como CO2 equivalente*) producidas durante su uso, dado el Mix de producción energética** en Europa y asumiendo que las emisiones de un coche eléctrico se producen durante la recarga y las de un coche de combustión durante su utilización, los coches puramente eléctricos emitirían entre un 47% y un 58% menos que un vehículo de combustión (tomando como ejemplo un coche de tamaño medio fabricado en 2015). Este resultado, evidentemente, no se obtendrá en países donde las energías renovables brillen por su ausencia y la electricidad se obtenga principalmente de quemar carbón. En este punto está claro, en Europa al menos, que durante su uso un coche eléctrico emite menos.

¿Qué pasa entonces con las baterías? Para la producción de baterías es necesario el uso de tierras raras y otros componentes, que no son de origen sintético, y por lo tanto deben extraerse de la naturaleza, al menos hasta que el proceso de gestión tras la vida útil de las propias baterías permita la reutilización de componentes de origen reciclado en un volumen suficiente para reducir esa necesidad de extracción. Teniendo en cuenta esto, y las fases de fabricación, el informe concluye que, de todas las emisiones asociadas a la producción de un coche eléctrico, entre el 33 y el 44% están vinculadas a la fabricación de las baterías. En países donde un alto porcentaje de la energía proviene de fuentes de bajo carbono (renovables), de todas las emisiones asociadas al ciclo de vida de un coche eléctrico (fabricación, uso y gestión tras su vida útil), el 75% de las emisiones generadas provendrían de la fabricación de la batería, ya que actualmente, casi todas las baterías se producen en países con fuentes energéticas de alto carbono (carbón). En la actualidad, fabricar un coche eléctrico, supone entre 1.3 y 2 veces más emisiones que fabricar un vehículo convencional.

El informe también tiene en cuenta los impactos en la toxicidad humana, por ejemplo, la fase de extracción de minerales como el cobre o el níquel, donde se decanta la balanza hacia los coches de combustión, o las emisiones asociadas a las partículas que emiten las pastillas al frenar, donde los coches eléctricos vuelven a tener algo de ventaja al poder usar sus motores eléctricos y sistemas regenerativos de frenado, haciendo que haya que abusar menos del freno convencional.

Así que la respuesta a la pregunta del articulo sería “depende”… Depende de en qué fase, depende del país, depende de la producción y depende de si hablamos de contaminación local o del impacto ambiental global.

*CO2 equivalente: Es una medida en toneladas de la huella de carbono, que recordamos que es el nombre dado a la totalidad de la emisión de Gases de Efecto Invernadero.

**Mix energético: la combinación de las diferentes fuentes de energía que cubren el suministro eléctrico de un país

Autor: Sergio Ródenas, colaborador Consultoría Medioambiente neobis


ITENE descontaminación de papel

ITENE desarrolla técnicas de descontaminación de papel y cartón para favorecer su reciclaje

El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) ha desarrollado con éxito un conjunto de nuevas técnicas para aprovechar y valorizar residuos biodegradables, procedentes tanto de papel y cartón como de fracciones orgánicas de origen urbano, para reintroducirlos en el ciclo productivo con un enfoque de economía circular gracias al proyecto BIOSUST.

En concreto, este proyecto de ITENE, financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE) a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), ha logrado identificar las técnicas adecuadas para descontaminar las pastas papeleras de los contaminantes que dificultan su uso para aplicaciones de contacto alimentario. Se trata de los hidrocarburos saturados de aceite mineral (MOSH) y aromáticos (MOAH), que provienen en gran parte de las tintas empleadas en papel y cartón.

Asimismo, en el marco de BIOSUST se han introducido mejoras en las técnicas de compostaje industrial que permiten obtener un compost de mayor calidad en menos tiempo. Para ello se han tomado muestras poblacionales en las distintas etapas del proceso para distintos tipos de sustratos (celulósico y polimérico), determinando qué población microbiana está presente en cada una de las etapas para su posterior aislamiento, cultivo e inoculación.

Por último, para conseguir el máximo aprovechamiento de la materia orgánica contenida en los residuos de origen urbano se ha trabajado en la monitorización de la degradación de dicha materia a través de sensores que evitan que se transformen en productos químicos no aprovechables.

Adicionalmente, desde ITENE se ha abordado el aprovechamiento de este tipo de residuos en aplicaciones de alto valor añadido a nivel industrial (precursores, productos técnicos, polímeros, alcoholes, etc.) mediante procesos de hidrólisis (reacción química en la que el agua actúa sobre otra sustancia para formar una o más sustancias nuevas) y fermentación. Esta tecnología permitirá obtener valor de los residuos orgánicos urbanos recogidos tanto de la recogida en masa (contenedor gris) como de los nuevos sistemas de recogida selectiva de orgánico (contenedor marrón).


almacenando químicos legalmente

Almacenar químicos legalmente en las imprentas

Cuando alguien ajeno al sector gráfico piensa en productos químicos usados por una imprenta, lo primero que le suele venir a la cabeza son las tintas, ya que desde siempre, éstas han tenido fama de contaminantes y peligrosas.

Sin embargo, a la hora de lidiar con productos químicos, no son las tintas lo que más debe preocupar a un impresor, puesto que éstas cada vez son menos contaminantes e incluso en algunos casos no son ni siquiera peligrosas, como pasa con aquellas gamas aptas para uso alimentario. Son los productos químicos complementarios al uso de esas tintas los que pueden provocar más de un dolor de cabeza a los impresores y éstos productos no siempre reciben la atención que merecen.

Aunque cada vez la maquinaria de impresión es más avanzada, más optimizada y más eficiente, es difícil conseguir una imprenta que no necesite químicos, ya sean limpiadores, aditivos, diluyentes de tintas, etc. Incluso en el offset sin agua o en las máquinas digitales, dependiendo del modelo, se requieren el uso de productos con una codificación de peligro o frase de riesgo y según el término más actual, indicaciones de peligro.

¿Qué es una indicación de peligro?

Una indicación de peligro es un código que describe la naturaleza de los peligros de una sustancia o mezcla de sustancias peligrosas, incluyendo cuando proceda el grado de peligro. Todas empiezan con la letra H, y llevan una numeración que va desde el 200 hasta el 413.

Por ejemplo, la indicación de peligro H300 en un producto implica que éste es “Mortal en caso de ingestión” mientras que la H315 nos indicaría que “Provoca irritación cutánea” y por lo tanto debemos usar guantes y ropa de protección al utilizarlo o manipularlo.

Debemos tener claro que las sustancias, en función de las indicaciones de peligro que porten en su etiqueta, tienen unos requisitos de almacenamiento definidos por la legislación, y en el caso concreto de la reglamentación española esos requisitos están definidos en el Real Decreto 656/2017, de 23 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos y sus Instrucciones Técnicas Complementarias MIE APQ 0 a 10.

En esa norma se detallan, en forma de tabla, los umbrales de almacenamiento a partir de los cuales una empresa está incluida dentro de su alcance. En caso de estar incluidos, los requisitos van desde instalar un armario de seguridad a presentar un proyecto complejo para habilitar la sala donde se almacenan los químicos, pasar inspecciones de OCA o contratar un seguro de responsabilidad civil.

No debemos pensar que por que usemos pocos químicos estamos exentos de esta legislación. Algunos productos utilizados en el sector son inflamables, como puede ser el alcohol isopropílico o los limpiadores orgánicos de rodillos y el Real Decreto 656/2017 establece que con tener almacenados más de 50 litros de producto de este tipo quedaríamos afectados por la norma.

Autor: Sergio Ródenas, colaborador Consultoría Medioambiente neobis


reciclaje del papel, entendiendo el proceso

Reciclaje del papel, entendiendo el proceso

En la actualidad, prácticamente cualquier ciudadano de a pie es consciente de que el papel realiza un proceso de reciclaje y que depositando los periódicos, revistas, cajas de cartón y otros productos en el “contenedor azul” se contribuye a reducir el consumo de materia prima forestal y la generación de residuos, que si bien no son peligrosos, ocuparían un espacio muy necesario para otros residuos no reciclables o valorizables energéticamente en vertederos y parques de tratamiento de residuos.

Lo que no todo el mundo conoce es cómo funciona una planta de fabricación de papel reciclado cuya principal fuente de suministro sea la recogida selectiva y otras fuentes de papeles de reciclaje.

Una planta tipo podría tratar anualmente unas 600.000 toneladas de materia prima bruta aunque la calidad de la materia prima varía sustancialmente en función de la procedencia del camión de recogida. No es lo mismo un camión que traiga periódicos sobrantes que uno que recoja la mezcla variopinta que puede encontrarse en un contenedor de reciclaje de la calle.

Una vez el camión llega a la planta se realiza una separación manual de materiales prohibidos que no pueden entrar al proceso de reciclaje junto al papel, por ejemplo plástico y vidrio o cartones de color marrón, si lo que se desea es fabricar papel sin impurezas.

Tras la separación inicial se introduce el papelote en un pulper, que es un recipiente que puede tener o no una hélice en su parte inferior y en el que se mezclan todos los ingredientes básicos para la creación de la pasta de papel. En el caso de la planta tipo que nos ocupa se aplica agua a presión para conseguir el desfibrado del papelote y se filtra el resultado, una pasta primaria, a través de una placa perforada al final del pulper. Para favorecer el destintado de las fibras se añade sosa y silicato sódico. Dado que es posible que en el papelote que se ha introducido en el pulper aún porte impurezas como plásticos o vidrios, este equipo suele disponer de un trómel, un cilindro integrado de perforaciones, que evita que estas impurezas sigan adelante en el proceso.

La pasta que sale del pulper atraviesa una serie de depuradores donde pueden retirarse impurezas aún más pequeñas, como clips y anillas de latas de refresco. Finalmente, la pasta atraviesa un depurador final donde se retienen aglomerados de fibras y sustancias adhesivas.

Cuando la pasta ha sido depurada se introduce en el equipo de destintado, que suele funcionar mediante células de flotación. Este proceso se basa en el contacto entre un líquido y una corriente de aire de forma que las burbujas que se forman encierran las partículas de tinta y ascienden a la superficie. Este proceso puede arrastrar de paso carbonatos y caolín procedentes de los papeles utilizados en la impresión de revistas.

Una vez destintada la fibra, las pasta de papel se espesa hasta un valor aproximado del 30% de consistencia y se somete a dispersión, un proceso donde se retiran los aglomerados de tinta y o adhesivos que no pudieron eliminarse en la fase de depuración.

Cuando la pasta está libre de impurezas se blanquea con peróxido de hidrogeno (H202), agua oxigenada y se dirige a la línea de fabricación de papel.

Los residuos del proceso de reciclaje del papel

Asociado al proceso de fabricación de la pasta se generan diferentes residuos, como rechazo (mezclas de metales y otros materiales) y lodos constituidos por espumas de las células de flotación. Los lodos se envían a la depuradora de la planta, donde se someten a procesos de eliminación de partículas en suspensión, a un tratamiento biológico de contaminantes y un proceso de eliminación de fangos generados en el tratamiento biológico. De este proceso se generan lodos y agua tratada que puede verterse a la red de saneamiento.

Autor: Sergio Ródenas, colaborador Consultoría Medioambiente neobis


gestión de residuos

Gestión de residuos con Valorización Medioambiental

Nadie es ajeno a que vivimos en un mundo finito y que a pesar de que contamos con unos recursos limitados, cada vez demandamos más servicios y necesidades. Afortunadamente vamos tomando conciencia de cuál es la herencia real que dejaremos a las generaciones futuras y que depende de nosotros que éste sea un lugar donde poder vivir o donde no perecer en el intento. Ya no es sólo una responsabilidad moral de las empresas llevar a cabo una correcta gestión de los residuos, hoy en día, la gestión de residuos es una obligación legal a la que se suma también una correcta gestión económica para alcanzar una sostenibilidad real en todos los ámbitos de su actividad productiva. Cualquier empresa del sector gráfico conoce los gastos que implica gestionar los residuos y a la vez llevar a cabo su gestión medioambiental.

Tras largos años de experiencia en este y otros sectores, Valorización Medioambiental S.L. siente la necesidad de combinar la gestión de los residuos peligrosos, generados, principalmente en el sector gráfico, con la gestión medioambiental propia a la que por ley están obligadas dichas empresas. Visto de otra manera, de nada sirve gastar todos los recursos en la gestión de los residuos que se generan si después se dejan de lado las obligaciones medioambientales derivadas de los mismos.

Valorización Medioambiental y la gestión de residuos

Por eso, Valorización Medioambiental S.L. ofrece la gestión de los residuos peligrosos y no peligrosos, encargándose de todos los pasos que se requieren: desde el asesoramiento en etiquetado, almacenamiento y transporte hasta la gestión final de los residuos. Como decíamos antes, la importancia de una buena gestión de los residuos repercute no sólo medioambientalmente en las empresas, sino económicamente, por eso se ofrece también cursos de formación y se asesora a las empresas con el objetivo de alcanzar un ahorro de costes.

Pero por otro lado, una impresora plana y una rotativa, no tienen por qué cumplir con los mismos requisitos legales a pesar de que se engloben dentro del mismo sector; al igual que una rotativa con impresión coldest o heatset genera diferentes impactos. Con esta finalidad, Valorización Medioambiental S.L. cuenta con su propio departamento de consultoría medioambiental. Es imprescindible contar con un consultor medioambiental experimentado en las distintas empresas del sector gráfico, ya que sólo así será capaz de hacer cumplir toda la normativa medioambiental específica de su empresa (obligaciones en materia de atmósfera, vertidos, ruidos, suelos, etc.) a un coste asumible.

Como conclusión, es preferible optar por hacer una radiografía clara de nuestro taller de impresión, conocer qué parte de la legislación es de aplicación a nuestra actividad y qué medidas se deben adoptar para cumplir con la normativa con la intención de imprimir medioambiente sin que se disparen los gastos.

Consciente de todo esto, Valorización Medioambiental, S.L. se mimetiza con cada cliente en cada uno de los trabajos que realiza con ellos, sintiéndose parte de su equipo y velando por la consecución de los objetivos de la forma más eficiente tanto económica como medioambiental.


Memoria de Sostenibilidad ASPAPEL

El uso de materias primas locales, el crecimiento de la recogida de papel para reciclar, el importante impulso en la certificación forestal, el incremento en la valorización de los residuos del proceso y la alta implantación de los Sistema de Gestión Medioambiental son algunos de los aspectos más destacados del comportamiento ambiental del sector papelero español, recogidos en la Memoria de Sostenibilidad de la Industria del Papel, presentada hoy por ASPAPEL. “Somos un sector -afirmó Eduardo Querol, presidente de ASPAPEL- que está desarrollando hoy el modelo de consumo y producción sostenible, en el que mañana se basará toda la producción industrial”.

La memoria de sostenibilidad llega a su cuarta edición, que cubre el periodo 2011-2014, y sigue las recomendaciones de la nueva Guía G4 de GRI. ASPAPEL editó en 2005 la primera Memoria de Sostenibilidad del Papel, poniendo en marcha una iniciativa pionera en España. Ningún sector en su conjunto había hecho antes un ejercicio similar de transparencia. Para la determinación de los aspectos materiales incluidos en esta IV edición de la Memoria de Sostenibilidad, se abrió un proceso de consulta y participación de los grupos de interés, a través una encuesta online, con el resultado de más de 300 respuestas recibidas, que ha permitido ampliar considerablemente los temas y el volumen de información con respecto a ediciones anteriores.

Gran salto en el desarrollo de la certificación forestal en la Memoria de Sostenibilidad del Papel

La mitad de la celulosa y el papel que la industria papelera española puso en el mercado en 2014 contaba ya con certificación forestal y casi el 80% de la madera utilizada como materia prima para fabricarlo procedía de plantaciones locales de pino y eucalipto.

Los productos del bosque son cada vez más demandados por la sociedad. Y lo serán aún más en el futuro, sustituyendo en mayor medida a materiales no renovables e intensivos en carbono. Por eso es esencial la certificación forestal, que garantiza al consumidor que esos productos forestales proceden de bosques gestionados de manera sostenible.

1 certificación forestal

Según datos de la Memoria de Sostenibilidad de la Industria del Papel editada por ASPAPEL, actualmente, tienen certificada su cadena de custodia el 72% de las fábricas de papel y el 100% de las fábricas de celulosa, así como el 85% de los proveedores de madera. En muy pocos años se ha conseguido un gran avance y hoy está certificada el 51% de la producción de celulosa de mercado y el 46% de la producción de papel vendido.

El cuello de botella sigue estando en el déficit de madera nacional certificada, que lastra la competitividad de la industria forestal española. La ausencia de instrumentos de gestión ágiles y eficaces ha sido tradicionalmente el gran escollo.

Aunque en los últimos años se ha avanzado considerablemente, nuestros bosques requieren un impulso decidido para situarlos en los niveles de las masas forestales europeas.

El papel es un producto forestal, un producto del bosque. La madera para papel se planta y se cultiva en 420.580 hectáreas de plantaciones que se están continuamente replantando y regenerando y suponen el 2,3% de la superficie forestal española. Estas plantaciones son motor de la economía rural: generan 4.660 empleos directos y 15.378 indirectos. Además son grandes sumideros de CO2.

Los 5,7 millones de m3 de madera que la industria de la celulosa y el papel utilizó en 2014 como materia prima, proceden en un 78% de esas plantaciones locales. El resto de la madera es importado y procede asimismo de plantaciones de estas mismas especies.

Más del 80% de los residuos de fabricación del papel se valorizan

Actualmente el 81% de los residuos de fabricación se valorizan por distintas vías, según la Memoria de Sostenibilidad de la Industria del Papel editada por ASPAPEL. Las principales son la valorización energética, fundamentalmente en la propia fábrica, el uso directo agrícola, el compostaje y su uso como materia prima en otras industrias (cementera,  cerámica...).

La política de gestión de los residuos de proceso papelero consiste en primer lugar en su minimización, a través del control de calidad de la materia prima y de mejoras en el proceso de fabricación.  Y, en segundo lugar, en su valorización en distintas aplicaciones o su valorización energética. Sólo en el caso de que ninguna otra vía sea posible, se recurre a su eliminación en vertedero controlado.

Los residuos con destino a vertedero se han reducido de manera muy importante en los últimos años. Han pasado a representar del 35% en 2010 al actual 19%.

Hay que destacar el gran avance producido en el uso de estos residuos como combustible fundamentalmente en la propia fábrica, que ha pasado de apenas un 3% en 2010 a casi el 28% actualmente.

En el ámbito de la fabricación, la filosofía de trabajo del sector se resume en dos líneas de actuación: innovación y eficiencia para fabricar papel con menos agua y menos energía. y conversión de los residuos del proceso en recursos, profundizando en el uso en cascada de la materia prima, en simbiosis con otras industrias.

Cabe destacar que casi el cien por cien de la producción papelera en España (97%) se realiza bajo sistemas de gestión medioambiental (ISO o EMAS) y la buena evolución en cuanto al uso de agua y vertidos o en las emisiones.
2 gestion recursos

La recogida de papel para reciclar vuelve a crecer con fuerza

Coincidiendo con la recuperación del consumo de papel (2,8%), la recogida de papel crece de nuevo en 2014 y lo hace con fuerza, incrementándose un 4,1%, según la Memoria de Sostenibilidad del Papel editada por ASPAPEL.

La evolución del consumo de papel está íntimamente ligada a la de la recogida de papel para reciclar. No obstante, en el caso español, la concienciación, el arraigo de los hábitos de reciclaje y el buen funcionamiento y la solidez de los sistemas de recogida han conseguido minimizar el impacto del descenso del consumo en el “bosque urbano”.  A lo largo de la crisis, el consumo de papel se ha reducido un 23% mientras la recogida de papel para reciclar ha descendido alrededor del 11%, de forma mucho más moderada.

El “bosque urbano” ha resistido a pie firme la segunda recesión. Ni la caída del consumo ni la obligada austeridad en la gestión pública han sido obstáculo para mantener los altos estándares conseguidos en recogida y reciclaje de papel. La colaboración administración-ciudadano-industria, la fortaleza y eficiencia de los sistemas de recogida y la capacidad recicladora de nuestra industria papelera son una combinación ganadora.

La recogida de papel en España alcanzó en 2008 su récord histórico al rozar los cinco millones de toneladas. En los años sucesivos experimentó, como consecuencia de la crisis, un descenso roto solo por el leve repunte de 2011. Y vuelve a crecer con fuerza en 2014.

3 volumen recogida

De los 135 kilos de papel que un español consume al año como media, el 71% (96 kilos) se recoge para ser reciclado en las fábricas papeleras. Eso hace un total de 4,4 millones de toneladas recogidas en 2014 para su reciclaje.

España es una potencia en reciclaje de papel y cartón. En 2014, las fábricas papeleras españolas reciclaron 5,1 millones de toneladas de papel y cartón. En la Unión Europea, solo Alemania supera ese volumen de reciclaje.

La capacidad recicladora de nuestra industria papelera permite garantizar el reciclaje de todo el papel y cartón que se recoge en España, cerrando el ciclo en nuestro país. De hecho, en 2014 se recogieron 4,4 millones de toneladas y nuestra industria recicló 5,1 millones de toneladas.

El 70% del papel que recicló en 2014 la industria papelera española era de procedencia local y el 30% restante se importó de países limítrofes.

Una industria ganadora

“Contamos –explicó Eduardo Querol, presidente de ASPAPEL- con las bazas del excelente comportamiento medioambiental y la gran capacidad innovadora del papel. Sabemos que tenemos un gran futuro y queremos compartirlo, atrayendo talento y capital a esta industria ganadora”.

 


Conciencia medioambiental

Tras preguntar a 28.000 personas mayores de 15 años de 23 países diferentes, el estudio concluye que el 76% de los compradores está de acuerdo con que las marcas tienen que ser responsables con el medio ambiente.

¿Cuál es el nivel de conciencia medioambiental de los consumidores? Con motivo del Día Mundial de la Tierra, celebrado el pasado 22 de abril, Gfk ha realizado una investigación para determinar el nivel de conciencia medioambiental de los consumidores y el nivel de comportamiento impulsado por la compra ética.

Fruto de ello, el 63% se decidirá por un producto que encaja con sus valores medioambientales antes que por otro de una marca a la que este tipo de cosas le es indiferente.

Por sexo, las mujeres son más eco- conscientes que los hombres, aunque por poca diferencia. Un 78% de las mujeres frente a un 75% de los hombres, ha afirmado que las empresas deben respetar el medio ambiente.

En cuanto a las diferencias por edades, el grupo de entre 30 y 39 años es el más concienciado, seguido por el de 40 a 49 años y los mayores de 60.

Otro dato revelador, es que los países en vías de desarrollo como la India (93%) o Indonesia (94%), muestran mayores tasas de preocupación por el medio ambiente que los consumidores de países desarrollados como Japón (58%) o Suecia (62%), siendo Rusia (40%) el que menos concienciado está con la compra medioambiental.


Tipografías sostenibles

Igual que nosotros hemos convertido actos cotidianos en sostenibles, la mayoría de las empresas subrayan la importancia de la implementación de medidas sostenibles en el ciclo de vida completo de sus productos para conseguir la continuidad de los mismos.

Esta decisión no se trata sólo de un valor ético o legal, sino que además supone una reducción en los gastos de estructura de la compañía.

Por tanto, todas las medidas hacia la sostenibilidad que tomemos por pequeñas que sean, nos estarán ayudando a ser más competitivos y a cuidar el futuro de nuestros hijos. Además, os anunciamos que la sostenibilidad está de moda y que sin duda supondrá un valor añadido en los trabajos que presentéis a vuestros clientes.

En el sector de las Artes Gráficas, en el que corren ríos de tinta sin cesar, la sostenibilidad en la impresión es esencial. Se ha llegado a decir que la tinta de la impresora es el líquido más caro del mundo, superando incluso el precio de la sangre. Dicho esto, ¿os habéis planteado alguna vez elegir una tipografía que ahorre tinta?

La tipografía, que tan bien define el espíritu de una empresa, ahora también puede ser sostenible. ¿Cómo?

Toma nota de las siguientes tipografías ecológicas

  • RYMAN ECO

Según sus creadores es la tipografía más sostenible del mundo, al menos por el ahorro de tinta ya que se puede imprimir con un 33% menos de tinta que otra fuente convencional.
Los creadores de Ryman han trabajado junto con Monotype, una de las firmas clásicas del mundo tipográfico. Con gran habilidad han hecho que los trazos de cada letra estén compuestos a su vez por trazos más pequeños, de modo que el efecto visual es el mismo que para una serifa normal, pero en cuanto a tinta parece claro que hay cierto ahorro.
Según las palabras de la compañía Ryman: "No queríamos comprometer la legibilidad para asegurar la sostenibilidad; después de todo, la fuente sólo ayudará al medio ambiente si la gente realmente la utiliza. Así que descargarla, usarla, y compartirla. Porque no es sólo lo que tú escribes lo que puede marcar una diferencia. También es cómo lo escribes."

  • ECOFONT

Tal y como su nombre indica, es una fuente económica, es decir, que si la utilizas estarás ahorrando tinta en la impresión.
Está basada en Verdana Sans pero con pequeños círculos en el interior de los caracteres, por lo que gasta hasta un 20% menos de tinta por impresión.

  • CENTURY GOTHIC

Si buscamos entre las tipografías convencionales, la más sostenible es la Century Gothic. Consigue un ahorro de tinta en la impresión de un 31% respecto a otras.
Times New Roman ocupa el segundo lugar, seguida por Calibri y Verdana. En cambio, Arial, una de las fuentes más empleadas, ocupa el quinto lugar. También te puede interesar....


Residuos electrónicos

Dado que son productos muy complejos que generalmente incluyen numerosas partes y componentes, la respuesta a dar no es fácil y se acaba "tirando por la calle de en medio"

Autor: Sergio Ródenas, Servicio de Medio Ambiente

Esta es una pregunta a la que se enfrentan muchos responsables de calidad y medioambiente en las empresas a lo largo de una auditoría de medioambiente, cuando el personal de la empresa acude a su mesa para preguntarle en que contenedor depositan un equipo obsoleto o averiado (pantallas y ordenadores, impresoras, móviles, equipos de aire acondicionado…)

Dado que son productos muy complejos que generalmente incluyen numerosas partes y componentes: piezas metálicas y plásticas variadas, carcasas de plástico, madera o metal, tarjetas de circuitos impresos, tubos de rayos catódicos, pantallas de cristal líquido, cables, pilas, baterías, componentes eléctricos y electrónicos, diversos fluidos, contrapesos de hormigón, cartuchos de impresión, motores eléctricos, etc. algunos de ellos de naturaleza peligrosa, por lo que la respuesta a dar no es fácil y se acaba “tirando por la calle de en medio”.

En muchos casos se responde que el punto limpio, o que al contenedor de baterías usadas, o peor aún, que no se sabe y que lo tiren fuera, en los contenedores de residuos urbanos. Grave error este último ya que en el caso de un teléfono móvil, (donde los metales representan el 23 % de su peso) se puede contar con la presencia de 40 de los metales recogidos en el sistema periódico: metales básicos como el cobre, estaño, metales especiales como el cobalto, indio y antimonio, y metales preciosos como la plata, oro y paladio.

Hay que tener en cuenta que los residuos procedentes de los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) han continuado incrementándose, los ciclos de innovación son cada vez más breves y la sustitución de los aparatos se acelera, convirtiendo estos en una fuente creciente de residuos, y esta pregunta, cada vez, será más habitual.

Para ayudarnos a responderla correctamente tenemos el nuevo Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, en vigor desde el 22 de febrero de 2015.

Si hay algo que caracteriza a esta nueva norma es que prioriza la producción y consumo sostenibles mediante, de forma prioritaria, la prevención de la generación de RAEE y el fomento de técnicas de tratamiento como la preparación para la reutilización y por primera vez se contempla el aparato eléctrico usado, del cual pretendemos deshacernos, pero que aún funciona, y por lo tanto no es residuo, de acuerdo a la Ley 22/2011, de residuos.

En ese caso, el Real Decreto nos dice que, cuando sea posible, se destinarán los aparatos usados a un segundo uso mediante su entrega:

  • a entidades sociales sin ánimo de lucro que puedan dar un segundo uso a los aparatos,
  • a los establecimientos dedicados al mercado de segunda mano, o a través de otras vías de entrega para su reutilización y alargamiento de la vida útil de los productos. En el caso de que exista una comercialización del aparato usado, ésta se acreditará a través de un documento, como una factura formalizada, que acompañe al AEE y que pudiera identificar al comprador y al vendedor.

Si el aparato se considera residuo, porque el aparato resulta inutilizable, por falta de componentes esenciales o por daños estructurales difícilmente reparables, entre otras causas, los usuarios  deberán entregarlos como RAEE siguiendo las previsiones de este real decreto, y que en el caso de las empresas no es otro que entregarlo a un gestor autorizado de residuos.