impresores inteligentes

Innovación en la imprenta, impresores inteligentes

La impresión ya no es una simple hoja de papel que se recicla de vez en cuando. Los impresores inteligentes se están dando cuenta de ello. El valor está en función no de la escasez, sino de la relevancia

Los efectos de impresión y acabados que ayudan a vender las botellas de alcohol de gama alta se están extendiendo a otros tipos de envases, sobre todo a medida que aumenta el tirón de los productos artesanos. A pesar de que las cifras generales todavía son pequeñas, el valor del envase impreso es muy importante. El impresor puede influir mucho más en la calidad que la empresa que trabaja para marcas internacionales y tiene un gran departamento de marketing que impone sus decisiones al impresor.

Estas empresas globales deberán volverse más flexibles para atender la demanda de innovación y novedad por parte de la sociedad. En este contexto, el envase impreso se convierte en una herramienta de marketing de primer orden. Pensemos, por ejemplo, en el éxito de la campaña «Share a Coke» de Coca-Cola. El impresor debe ser capaz de ayudar a acortar el ciclo de comercialización de los productos nuevos, a través de flujos de trabajo automáticos o quizás asumiendo la creación de prototipos mediante tecnología de impresión en 3D.

También es posible usar las nuevas tecnologías de inyección de tinta para imprimir directamente sobre la botella o el envase, lo que se conoce como direct to shape. Con esta técnica, la impresora se vuelve parte de la línea de embotellado o envasado y, en lugar de imprimir etiquetas, la tarea del impresor consiste en manejar esta nueva tecnología y establecer un nuevo flujo de trabajo.

Qué es y qué puede hacer un impresor son aspectos que van a cambiar y que, por tanto, necesitarán una manera totalmente nueva de acercarse al marketing, un enfoque desconocido para muchos proveedores de servicios de impresión. La excepción la constituyen los impresores online que se han expandido rápidamente en los últimos años y que han barrido del mapa a numerosos pequeños impresores. Pero incluso estas empresas rara vez compiten en precio, sino que venden comodidad y facilidad de acceso, y para ello, usan el marketing y el patrocinio constantemente con el fin de dar a conocer su marca.

Aumento del valor añadido, el trabajo de los impresores

Los impresores deben centrarse en beneficios como la atención personalizada, entrega en el día, variedad amplia de soportes, diseño, gestión de pedidos, entre otros. Ahora bien, hasta para ofreces estos servicios es necesario desarrollar habilidades de marketing.

Según Claus Bolza-Schünemann, la respuesta varía en función del impresor: «Cada imprenta conoce a sus clientes y sus puntos fuertes. Por lo tanto, no basta con copiar la receta del éxito de otros. Si cada empresa ofreciera lo mismo, el mercado se saturaría, y ya sabemos todos cuáles son las consecuencias.»

«Los impresores primero deben reconocer el cambio y después adoptarlo. La industria debe predicar la validez y la efectividad de la impresión en un mundo digital.» Alon Bar-Shany.

La impresión seguirá siendo la actividad principal, pero los impresores deben convertirse en gestores de proyectos, manejar los distintos aspectos de la cadena de comunicación para conseguir los resultados que los clientes esperan, alcanzando un rendimiento de la inversión cuantificable. La necesidad de recortar los gastos fijos al final de la cadena de suministro ya ha transformado la manera de imprimir y distribuir los libros. Por la misma razón, la impresión digital también está penetrando en el segmento de los envases. Lo importante no es el coste de producir una caja o una etiqueta, sino el coste total de las mermas y del tiempo empleado en la cadena de suministro. Los impresores tienen que pensar más allá de la creación de la caja.

A las empresas que sean capaces de hacer esto, consoliden su relación con los clientes y trabajen junto a ellos para encontrar soluciones que utilicen la impresión de una manera u otra, les espera un futuro brillante.

«La impresión todavía es capaz de generar emociones. La impresión perdura, conserva momentos y recuerdos.» Alon Bar-Shany.

Autor: Gareth Ward, editor de Print Business


Redefinir la impresión

En el caso de las revistas, las cabeceras generalistas que solían imprimirse en huecograbado ven que se reduce su circulación, mientras que los títulos más especializados resisten mejor. En este sector, habrá fluctuaciones entre países y en función de las modas, pero las revistas especializadas no se verán desplazadas por el contenido digital porque leer una revista es mucho más que la información que contiene.

Hace una década, se dijo que, con la expansión de internet, el vídeo a demanda y la posibilidad de interactuar con los sitios web, las revistas de moda desaparecerían porque las páginas web podrían mostrar a las modelos luciendo las prendas, incluir enlaces a los precios y ofrecer pedidos instantáneos. Sin embargo, las revistas de moda no se han extinguido, todo lo contrario. Y es que comprar la Vogue es una declaración de principios para muchas mujeres. Incluso sitios web de moda como ASOS y Pret-a-porter han lanzado revistas impresas por este motivo.

La naturaleza humana también ha desmentido a los agoreros que predijeron el fin de los catálogos. A la gente le sigue gustando hojear catálogos y folletos vacacionales. Despiertan nuestra imaginación de una manera que la tecnología digital no consigue hacer. De hecho, minoristas que solo trabajan por internet y que dejaron de usar catálogos están volviendo a imprimirlos para recordar a los clientes que visiten su sitio web y compren. Si el comercio electrónico va a crecer (a pesar de que sigue representando una proporción pequeña del gasto de los consumidores, incluso en los países más industrializados), cada vez se necesitará más impresión.

La diferencia es que no será el mismo tipo de impresión. Por ejemplo, ¿de qué sirve enviarle información sobre vacaciones en Canadá a alguien que siempre viaja a México? En vez de eso, la agencia de viajes, con la ayuda del impresor, puede adaptar un folleto que incluya los mejores hoteles y complejos vacacionales del país latino. Será una publicación más corta y con una tirada menor, pero los estándares de producción pueden ser más altos en materia de impresión, papel y personalización.

El impresor debe estar preparado para ofrecer esto a los clientes. Para ello, deberá invertir en tecnología que pueda producir tirajes más cortos, también tendrá que adoptar tecnologías que mejoren el producto impreso con barnices, láminas, relieves, troquelado y otras técnicas que dan valor añadido y hacen que el producto sea más atractivo y conecte más con el consumidor.

Autor: Gareth Ward, editor de Print Business  


Una impresión relevante

Esto no era necesario cuando la impresión era el canal principal para la publicidad, la información, la comunicación con la Administración, etc. Pero, aunque buena parte de este contenido se publica ahora en formato digital y no volverá a imprimirse, eso no quiere decir que la impresión esté desapareciendo, sino que se está convirtiendo en algo más inteligente, versátil y, sobre todo, más pertinente para aquellos a quienes va dirigida.

Si un impresor no se sube a este tren, la única opción que le queda es vender servicios de impresión lo más baratos posible, lo cual no es manera de construir el futuro ni de establecer relaciones duraderas con los clientes. Por desgracia, existen muchos impresores que solo ofrecen precio, empresas que están condenadas al mismo destino que los mamuts: la extinción.

 Las TICs fomentan la relevancia de la impresión

El impresor del mañana debe manejar las tecnologías de la información y comunicación (TICs) tan bien como la litografía offset. Estas abarcan sitios web desde los que recibir pedidos, flujos de trabajo automáticos que minimicen la intervención manual (y la posibilidad de introducir errores), sistemas de gestión de la información (MIS) para registrar y presentar datos actualizados sobre el rendimiento de la empresa, y gestión de datos para crear comunicaciones personalizadas para que los clientes se dirijan a sus propios clientes de la manera más relevante. Si esto significa usar las redes sociales junto con el contenido impreso el impresor debe usar todos estos medios.

El problema es que los impresores siguen prefiriendo invertir en una máquina de imprimir nueva que en TICs. La máquina es tangible y comprensible. Si imprime a 18.000 hojas/hora quiere decir, por ejemplo, que es un 20-30% más rápida que su impresora actual. Pero son pocos quienes reflexionan sobre la manera en la que hay que procesar los trabajos antes o después de imprimirlos. En todo el mundo, las tiradas se están acortando y los plazos de entrega se están reduciendo. Una máquina más rápida magnifica el problema de tener que manejar más trabajos en menos tiempo sin introducir errores. Además, también son muy pocas las empresas que consideran que la formación de la plantilla es una inversión y no una imposición.

Imprimir una sección de ocho páginas en papel estándar es fácil, pero los clientes del futuro querrán cosas mucho más complejas. Querrán que sus productos impresos se diferencien y destaquen entre los mensajes de marketing con los que se bombardea a diario a los consumidores.

Esta es la previsión de Claus Bolza-Schünemann, presidente de la drupa y consejero delegado de KBA: “Dentro de unos años, habrá menos empresas de impresión, pero serán más grandes e industriales, con una oferta de servicios muy amplia. En el segmento comercial, los impresores se convertirán en proveedores de marketing que ofrecerán servicios digitales y de impresión”.

Estamos en el inicio de una transición. El año pasado, un conocido analista de la industria publicitaria e internet señaló que los consumidores pasan una cantidad de tiempo enorme pegados a sus teléfonos móviles, pero en cambio la partida del gasto en marketing dedicado a estos es pequeña, mientras que la prensa escrita, en pleno declive, recibe una cantidad desproporcionada de inversión en publicidad. Así, las proporciones deben cambiar, salvo que los periódicos se vuelvan más relevantes para el lector a través de secciones muy locales, impresas digitalmente y con anuncios dirigidos.

Autor: Gareth Ward, editor de Print Business


Grafeno ¿hasta dónde?

¿Qué tiene que hacer el GRAFENO para demostrar a los más reacios sus posibilidades industriales?  La ignorancia general sobre el material atómico llega hasta las mentes más privilegiadas del planeta, por eso no es de extrañar que a los ciudadanos de a pie nos resulte tan complejo comprender sus fantásticas propiedades.

Mágico, ese es el adjetivo que más se merece el Grafeno, que un material invisible sintetizado por el ser humano sea el punto de partida de una nueva era industrial es difícil de asimilar.
El material no solo se tendrá que pelear con la industria petrolera, que también se beneficiará de prospecciones más exactas y limpias, el estratégico mercado de materias primas y tierras raras se verá afectado de arriba a abajo con la implementación del grafeno sustituyendo a materiales finitos y caros.
No tiene ningún sentido seguir usando óxido de indio y estaño para los electrodos transparentes cuando sabemos que el Grafeno es mejor haciendo el mismo trabajo consumiendo menos energía, el 100% del mercado cambiará hacia el uso de materiales basados en carbono para la fabricación de electrodos transparente, no es mas que cuestión de tiempo.
Ha dejado de tener sentido usar el carísimo y escaso platino en los catalizadores cuando materiales como el grafeno ya han demostrado su eficiencia para el mismo cometido.
El estratégico tungsteno (wolframio) ya siente el aliento del material atómico, la “original” invención de Edison vuelve a tener sentido 135 años después de su concesión.
Científicos americanos y coreanos han logrado crear luz de amplio espectro a partir de un filamento basado en carbono, abriendo la puerta no solo a bombillas supereficientes con filamentos y diodos transparentes, hablamos de abrir la puerta del mas allá en cuanto al control de la luz para las telecomunicaciones, un punto trascendental para la velocidad de transmisión de datos.
¿Qué más tiene que pasar para que todo esto se haga realidad? Nada, ya esta pasando y el que no lo quiera ver llegara tarde al mercado con consecuencias nefastas para su negocio.
El gigante azul IBM ha reconocido que la tecnología del silicio y el diseño estándar de los chips ha llegado a su fin anunciando a la vez que invertirá cerca de 1.000 millones de dólares al año en investigación y desarrollo de futuros chips, ¿Grafeno? Es posible.

¿Cuál será el mercado del grafeno?

Nadie sabe lo que va a pasar con el mercado del material atómico, si bien la visualización mental de la malla hexagonal es sencilla imaginándonos una capa o lámina muy fina, este alótropo del carbono es mucho más que eso, la versatilidad que tiene es abrumadora, aislante o conductor, lo que queramos, siendo perfecto tiene unas propiedades, imperfecto otras muy buenas también, receptor o emisor de señales, tamiz molecular sin precedentes con una fortaleza mecánica y sensibilidad química nunca vistas ni medidas antes. Intentar predecir dónde y con qué romperán el mercado es muy complejo de saber, dadas sus amplías posibilidades.
Las cifras de mercado que calculan al material y a sus posibilidades como el óxido de grafeno nos parecen muy conservadoras pero ya hablan de cientos de millones.

Aquí puedes saber más sobre el Grafeno


Convenio Colectivo Estatal de Artes Gráficas, Manipulados de Papel y Cartón, Editoriales e Industrias Auxiliares

Como ya os contamos, el pasado 26 de mayo se firmó el Convenio Colectivo Nacional que estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2016.  A los asociados de AGM, os adelantamos los cambios y las novedades del texto así como los incrementos salariales ya analizados.

Dichos cambios están publicados desde el 15 de julio en el Boletín Oficial del Estado, donde se publica y se registra el Convenio colectivo estatal de artes gráficas, manipulados de papel, manipulados de cartón, editoriales e industrias auxiliares.

Aquí os dejamos en enlace al BOE para que os podáis descargar y consultar el Convenio Colectivo.

Visto el texto del Convenio colectivo estatal de artes gráficas, manipulados de papel, manipulados de cartón, editoriales e industrias auxiliares (código de convenio número 99000355011982), que fue suscrito con fecha 26 de mayo de 2015, de una parte, por las organizaciones empresariales FEIGRAF, AFCO y Gremio de Editores, en representación de las empresas del sector, y de otra, por los sindicatos FES-UGT y FSC-CC.OO., en representación de los trabajadores, y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 90, apartados 2 y 3, de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, texto refundido aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, y en el Real Decreto 713/2010, de 28 de mayo, sobre registro y depósito de convenios y acuerdos colectivos de trabajo, Esta Dirección General de Empleo resuelve: Primero. Ordenar la inscripción del citado convenio colectivo en el correspondiente Registro de convenios y acuerdos colectivos de trabajo con funcionamiento a través de medios electrónicos de este Centro Directivo, con notificación a la Comisión Negociadora. Segundo. Disponer su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».

Artículo 1.1 Ámbito territorial. El presente Convenio es de aplicación obligatoria en todo el territorio del Estado Español.

Artículo 1.2 Ámbito funcional. Dentro del ámbito enunciado en el artículo 1.1, la aplicación del Convenio será obligatoria para todas las Empresas, Entidades o Instituciones, públicas o privadas, y para los trabajadores de las mismas, cuando aquéllas se dediquen a las actividades de Artes Gráficas y sus Industrias Auxiliares, Manipulados de Papel y Cartón y Editoriales.


Memoria de Sostenibilidad ASPAPEL

El uso de materias primas locales, el crecimiento de la recogida de papel para reciclar, el importante impulso en la certificación forestal, el incremento en la valorización de los residuos del proceso y la alta implantación de los Sistema de Gestión Medioambiental son algunos de los aspectos más destacados del comportamiento ambiental del sector papelero español, recogidos en la Memoria de Sostenibilidad de la Industria del Papel, presentada hoy por ASPAPEL. “Somos un sector -afirmó Eduardo Querol, presidente de ASPAPEL- que está desarrollando hoy el modelo de consumo y producción sostenible, en el que mañana se basará toda la producción industrial”.

La memoria de sostenibilidad llega a su cuarta edición, que cubre el periodo 2011-2014, y sigue las recomendaciones de la nueva Guía G4 de GRI. ASPAPEL editó en 2005 la primera Memoria de Sostenibilidad del Papel, poniendo en marcha una iniciativa pionera en España. Ningún sector en su conjunto había hecho antes un ejercicio similar de transparencia. Para la determinación de los aspectos materiales incluidos en esta IV edición de la Memoria de Sostenibilidad, se abrió un proceso de consulta y participación de los grupos de interés, a través una encuesta online, con el resultado de más de 300 respuestas recibidas, que ha permitido ampliar considerablemente los temas y el volumen de información con respecto a ediciones anteriores.

Gran salto en el desarrollo de la certificación forestal en la Memoria de Sostenibilidad del Papel

La mitad de la celulosa y el papel que la industria papelera española puso en el mercado en 2014 contaba ya con certificación forestal y casi el 80% de la madera utilizada como materia prima para fabricarlo procedía de plantaciones locales de pino y eucalipto.

Los productos del bosque son cada vez más demandados por la sociedad. Y lo serán aún más en el futuro, sustituyendo en mayor medida a materiales no renovables e intensivos en carbono. Por eso es esencial la certificación forestal, que garantiza al consumidor que esos productos forestales proceden de bosques gestionados de manera sostenible.

1 certificación forestal

Según datos de la Memoria de Sostenibilidad de la Industria del Papel editada por ASPAPEL, actualmente, tienen certificada su cadena de custodia el 72% de las fábricas de papel y el 100% de las fábricas de celulosa, así como el 85% de los proveedores de madera. En muy pocos años se ha conseguido un gran avance y hoy está certificada el 51% de la producción de celulosa de mercado y el 46% de la producción de papel vendido.

El cuello de botella sigue estando en el déficit de madera nacional certificada, que lastra la competitividad de la industria forestal española. La ausencia de instrumentos de gestión ágiles y eficaces ha sido tradicionalmente el gran escollo.

Aunque en los últimos años se ha avanzado considerablemente, nuestros bosques requieren un impulso decidido para situarlos en los niveles de las masas forestales europeas.

El papel es un producto forestal, un producto del bosque. La madera para papel se planta y se cultiva en 420.580 hectáreas de plantaciones que se están continuamente replantando y regenerando y suponen el 2,3% de la superficie forestal española. Estas plantaciones son motor de la economía rural: generan 4.660 empleos directos y 15.378 indirectos. Además son grandes sumideros de CO2.

Los 5,7 millones de m3 de madera que la industria de la celulosa y el papel utilizó en 2014 como materia prima, proceden en un 78% de esas plantaciones locales. El resto de la madera es importado y procede asimismo de plantaciones de estas mismas especies.

Más del 80% de los residuos de fabricación del papel se valorizan

Actualmente el 81% de los residuos de fabricación se valorizan por distintas vías, según la Memoria de Sostenibilidad de la Industria del Papel editada por ASPAPEL. Las principales son la valorización energética, fundamentalmente en la propia fábrica, el uso directo agrícola, el compostaje y su uso como materia prima en otras industrias (cementera,  cerámica...).

La política de gestión de los residuos de proceso papelero consiste en primer lugar en su minimización, a través del control de calidad de la materia prima y de mejoras en el proceso de fabricación.  Y, en segundo lugar, en su valorización en distintas aplicaciones o su valorización energética. Sólo en el caso de que ninguna otra vía sea posible, se recurre a su eliminación en vertedero controlado.

Los residuos con destino a vertedero se han reducido de manera muy importante en los últimos años. Han pasado a representar del 35% en 2010 al actual 19%.

Hay que destacar el gran avance producido en el uso de estos residuos como combustible fundamentalmente en la propia fábrica, que ha pasado de apenas un 3% en 2010 a casi el 28% actualmente.

En el ámbito de la fabricación, la filosofía de trabajo del sector se resume en dos líneas de actuación: innovación y eficiencia para fabricar papel con menos agua y menos energía. y conversión de los residuos del proceso en recursos, profundizando en el uso en cascada de la materia prima, en simbiosis con otras industrias.

Cabe destacar que casi el cien por cien de la producción papelera en España (97%) se realiza bajo sistemas de gestión medioambiental (ISO o EMAS) y la buena evolución en cuanto al uso de agua y vertidos o en las emisiones.
2 gestion recursos

La recogida de papel para reciclar vuelve a crecer con fuerza

Coincidiendo con la recuperación del consumo de papel (2,8%), la recogida de papel crece de nuevo en 2014 y lo hace con fuerza, incrementándose un 4,1%, según la Memoria de Sostenibilidad del Papel editada por ASPAPEL.

La evolución del consumo de papel está íntimamente ligada a la de la recogida de papel para reciclar. No obstante, en el caso español, la concienciación, el arraigo de los hábitos de reciclaje y el buen funcionamiento y la solidez de los sistemas de recogida han conseguido minimizar el impacto del descenso del consumo en el “bosque urbano”.  A lo largo de la crisis, el consumo de papel se ha reducido un 23% mientras la recogida de papel para reciclar ha descendido alrededor del 11%, de forma mucho más moderada.

El “bosque urbano” ha resistido a pie firme la segunda recesión. Ni la caída del consumo ni la obligada austeridad en la gestión pública han sido obstáculo para mantener los altos estándares conseguidos en recogida y reciclaje de papel. La colaboración administración-ciudadano-industria, la fortaleza y eficiencia de los sistemas de recogida y la capacidad recicladora de nuestra industria papelera son una combinación ganadora.

La recogida de papel en España alcanzó en 2008 su récord histórico al rozar los cinco millones de toneladas. En los años sucesivos experimentó, como consecuencia de la crisis, un descenso roto solo por el leve repunte de 2011. Y vuelve a crecer con fuerza en 2014.

3 volumen recogida

De los 135 kilos de papel que un español consume al año como media, el 71% (96 kilos) se recoge para ser reciclado en las fábricas papeleras. Eso hace un total de 4,4 millones de toneladas recogidas en 2014 para su reciclaje.

España es una potencia en reciclaje de papel y cartón. En 2014, las fábricas papeleras españolas reciclaron 5,1 millones de toneladas de papel y cartón. En la Unión Europea, solo Alemania supera ese volumen de reciclaje.

La capacidad recicladora de nuestra industria papelera permite garantizar el reciclaje de todo el papel y cartón que se recoge en España, cerrando el ciclo en nuestro país. De hecho, en 2014 se recogieron 4,4 millones de toneladas y nuestra industria recicló 5,1 millones de toneladas.

El 70% del papel que recicló en 2014 la industria papelera española era de procedencia local y el 30% restante se importó de países limítrofes.

Una industria ganadora

“Contamos –explicó Eduardo Querol, presidente de ASPAPEL- con las bazas del excelente comportamiento medioambiental y la gran capacidad innovadora del papel. Sabemos que tenemos un gran futuro y queremos compartirlo, atrayendo talento y capital a esta industria ganadora”.

 


impresión híbrida

Impresión híbrida en España

El diario El Mundo en lugar de aceptar el descenso de lectores y la reducción de tiradas ha decidido convertir esta amenaza en una oportunidad. Ha estudiado su público objetivo -sus hábitos, gustos y necesidades- para ofrecerles un producto que les satisfaga y conseguir así lectores fieles. Se ha decantado por la impresión híbrida

¿Qué tipo de personas se han encontrado tras su target? Usuarios con poco tiempo y que buscan ser únicos.

Los lectores de prensa quieren que les hagamos llegar las noticias y la publicidad que a ellos les interesa y además que contenga valor añadido, es decir quieren un periódico personalizado.

Unidad Editorial y la impresión híbrida

Para conseguirlo, Unidad Editorial, editora del diario El Mundo, y la planta de impresión Calprint de Medina del Campo (Valladolid), han apostado por la tecnología de impresión híbrida de Kodak, convirtiéndose de este modo en los pioneros en España en poder ofrecer un diario en el que se incluyen cambios en la cabecera, en una noticia de portada y en las promociones, sin tener que parar la rotativa en las cinco ediciones de El Mundo que se imprimen diariamente en esta planta.

La impresión híbrida se trata de la impresión de dato variable de Kodak, consistente en la instalación de unos cabezales en la rotativa de impresión, sin tener que modificar el equipo y con un reducido coste de inversión.

“La reducción de la filmación de planchas y de pérdidas de papel, y sobre todo, la gran variedad de posibilidades que se nos abren gracias a la impresión híbrida con nuevas aplicaciones como la personalización de los ejemplares a suscriptores, las promociones y sorteos, la publicidad localizada y los descuentos personalizados. Estamos convencidos de que el futuro de los periódicos va por ese camino, por el de la impresión híbrida y nosotros ya estamos encaminados por lo que no descartamos instalar estos cabezales en otras plantas de impresión” Director de Producción de Unidad Editorial.

Fuente: Calprint/industria gráfica online


Apostar por las Artes Gráficas para la reindustrialización

El pequeño tamaño lastra la carrera española por la reindustrialización

Ocho de cada 10 empresas tiene menos de una decena de empleados, es decir, que no es ni una pyme ni una pequeña firma, sino que se enmarca en el nutrido grupo de microempresas que forman el tejido productivo español. En plena carrera europea por recuperar el tirón industrial, España afronta la dificultad de un tamaño empresarial que frena la competitividad. Deloitte alerta también de que el sector fabril es menos productivo que en países referentes y llama a apostar por sectores donde el país está bien posicionado.
Además de esas grandes fábricas de coches como Seat o Nissan, o de esos grupos líderes en su sector, como la firma de plasma Grifols, la industria española está básicamente formada por una tonelada de compañías de tamaño muy reducido con escaso margen para competir, innovar y, por lo tanto, crecer. El mapa fabril está formado por unos pocos gigantes y un mar de enanos: solo el 17% de las empresas industriales españolas tiene 10 o más trabajadores, frente al 44% de Suiza o el 38% de Alemania, según datos de Eurostat analizados por Deloitte y la escuela de negocios IESE. Y mientras el tamaño medio de las europeas es de 17 empleados, la española es de 10.

En un momento en el que Europa ha tomado como bandera la reindustrialización, este es uno de los grandes problemas estructurales de la industria española, junto con otros dos que se agravan precisamente por el conflicto del tamaño: la productividad es inferior a los países más industrializados y la inversión en I+D es baja y, para más inri, poco eficiente.

“Es algo que limita también el crecimiento en la internacionalización: el grueso de las exportaciones españolas se concentra en muy pocos actores”, apunta el profesor de Esade Xavier Mendoza, que dirige el Observatorio de la Empresa Multinacional Española. Apenas un centenar de compañías españolas acumulan el 40% de todo el volumen de ventas internacionales en España, según los datos del Icex correspondientes a 2014. Y, aunque con la crisis el número de empresas que ha tenido alguna operación exterior en algún momento se ha disparado, son minoría las que se han convertido en exportadoras regulares. “Ha pasado de unas 39.600 a unas 45.000”, añade Mendoza.

Para Deloitte, “la falta de tamaño se traduce en unas menores economías de escala en las inversiones y, por lo tanto, una menor productividad del capital, e introduce otras limitaciones como: mayor dificultad de acceso al crédito, a nuevas tecnologías o a mercados internacionales; mayor dificultad para dotarse de personal cualificado; una menor inversión en infraestructuras o en I+D”.

En España la producción industrial logró el año pasado su primer crecimiento en España desde 2010, con un avance del 1,1%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), pero a lo largo de la crisis la pérdida del sector manufacturero alcanza el 30%, así que queda mucho terreno por recuperar. Además, la pérdida de peso del sector industrial no es un fenómeno de la recesión, sino que empezó en la bonanza con la expansión imparable de la construcción y sus servicios relacionados.

Ha sido justamente la destrucción de empleo la que ha mejorado la productividad española entre 2009 y 2013, pero el informe de Deloitte recalca que esta sigue un 17% por debajo de la media europea y, respecto a países como Holanda o Francia, es un 43% inferior, lo que “se debe fundamentalmente a una mayor cualificación y formación de sus profesionales”.

“Las grandes empresas españolas son tan productivas como el resto, pero cuando bajas a las pequeñas y medianas, estas lo son menos y, si a eso le sumas que en España hay muchas más pymes que en el resto, tiene esa diferencia de productividad”, explica Joan Ramon Rovira, director del departamento de Estudios e internacionalización de la Cámara de Comercio de Barcelona. “Y aun así, la búsqueda del tamaño en sí mismo es un tema discutido, la dimensión es tan importante como la rentabilidad: si creces mucho y pierdes rentabilidad no sirve, no puede haber una dicotomía, ambos conceptos deben ir de la mano”, advierte.

En la carrera por la reindustrialización, Deloitte también resalta la necesidad de una doble apuesta: la de sectores de alto componente estratégico y efecto tractor para el resto de campos (automoción, transporte, alimentación, química o electrónica) y aquellos en los que España tiene “un alto peso específico en la UE y que generan un alto valor añadido para la economía”, por ejemplo el cuero (por su acceso a la materia prima) o las artes gráficas (por la acumulación de talento no replicable).


Apostar por las Artes Gráficas para la reindustrialización

El pequeño tamaño lastra la carrera española por la reindustrialización

Ocho de cada 10 empresas tiene menos de una decena de empleados, es decir, que no es ni una pyme ni una pequeña firma, sino que se enmarca en el nutrido grupo de microempresas que forman el tejido productivo español. En plena carrera europea por recuperar el tirón industrial, España afronta la dificultad de un tamaño empresarial que frena la competitividad. Deloitte alerta también de que el sector fabril es menos productivo que en países referentes y llama a apostar por sectores donde el país está bien posicionado.
Además de esas grandes fábricas de coches como Seat o Nissan, o de esos grupos líderes en su sector, como la firma de plasma Grifols, la industria española está básicamente formada por una tonelada de compañías de tamaño muy reducido con escaso margen para competir, innovar y, por lo tanto, crecer. El mapa fabril está formado por unos pocos gigantes y un mar de enanos: solo el 17% de las empresas industriales españolas tiene 10 o más trabajadores, frente al 44% de Suiza o el 38% de Alemania, según datos de Eurostat analizados por Deloitte y la escuela de negocios IESE. Y mientras el tamaño medio de las europeas es de 17 empleados, la española es de 10.

En un momento en el que Europa ha tomado como bandera la reindustrialización, este es uno de los grandes problemas estructurales de la industria española, junto con otros dos que se agravan precisamente por el conflicto del tamaño: la productividad es inferior a los países más industrializados y la inversión en I+D es baja y, para más inri, poco eficiente.

“Es algo que limita también el crecimiento en la internacionalización: el grueso de las exportaciones españolas se concentra en muy pocos actores”, apunta el profesor de Esade Xavier Mendoza, que dirige el Observatorio de la Empresa Multinacional Española. Apenas un centenar de compañías españolas acumulan el 40% de todo el volumen de ventas internacionales en España, según los datos del Icex correspondientes a 2014. Y, aunque con la crisis el número de empresas que ha tenido alguna operación exterior en algún momento se ha disparado, son minoría las que se han convertido en exportadoras regulares. “Ha pasado de unas 39.600 a unas 45.000”, añade Mendoza.

Para Deloitte, “la falta de tamaño se traduce en unas menores economías de escala en las inversiones y, por lo tanto, una menor productividad del capital, e introduce otras limitaciones como: mayor dificultad de acceso al crédito, a nuevas tecnologías o a mercados internacionales; mayor dificultad para dotarse de personal cualificado; una menor inversión en infraestructuras o en I+D”.

En España la producción industrial logró el año pasado su primer crecimiento en España desde 2010, con un avance del 1,1%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), pero a lo largo de la crisis la pérdida del sector manufacturero alcanza el 30%, así que queda mucho terreno por recuperar. Además, la pérdida de peso del sector industrial no es un fenómeno de la recesión, sino que empezó en la bonanza con la expansión imparable de la construcción y sus servicios relacionados.

Ha sido justamente la destrucción de empleo la que ha mejorado la productividad española entre 2009 y 2013, pero el informe de Deloitte recalca que esta sigue un 17% por debajo de la media europea y, respecto a países como Holanda o Francia, es un 43% inferior, lo que “se debe fundamentalmente a una mayor cualificación y formación de sus profesionales”.

“Las grandes empresas españolas son tan productivas como el resto, pero cuando bajas a las pequeñas y medianas, estas lo son menos y, si a eso le sumas que en España hay muchas más pymes que en el resto, tiene esa diferencia de productividad”, explica Joan Ramon Rovira, director del departamento de Estudios e internacionalización de la Cámara de Comercio de Barcelona. “Y aun así, la búsqueda del tamaño en sí mismo es un tema discutido, la dimensión es tan importante como la rentabilidad: si creces mucho y pierdes rentabilidad no sirve, no puede haber una dicotomía, ambos conceptos deben ir de la mano”, advierte.

En la carrera por la reindustrialización, Deloitte también resalta la necesidad de una doble apuesta: la de sectores de alto componente estratégico y efecto tractor para el resto de campos (automoción, transporte, alimentación, química o electrónica) y aquellos en los que España tiene “un alto peso específico en la UE y que generan un alto valor añadido para la economía”, por ejemplo el cuero (por su acceso a la materia prima) o las artes gráficas (por la acumulación de talento no replicable).


Firma Convenio Colectivo Nacional de Artes Gráficas

En el día de hoy, martes 26 de mayo, se ha procedido a firmar el texto definitivo del Convenio que estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2016.

En el mismo acto se ha autorizado a los secretarios de actas para que realicen los trámites necesarios para su definitiva publicación en el Boletín Oficial del Estado.

Tras la firma, el presidente de Feigraf, Eladio Muñoz, ha agradecido a la representación de los trabajadores y a la de los empresarios el esfuerzo realizado para hacer posible que el sector de la Industria Gráfica siga siendo un sector regulado. Circunstancia esta, comentó el presidente, “que opera en beneficio de todos los trabajadores y de las empresas del sector”.

Los representantes de los sindicatos CCOO y UGT celebraron igualmente que el texto definitivo pueda seguir preservando ese mínimo de regulación que todo sector necesita, con la esperanza de que en la próxima negociación la recuperación económica sea un hecho.

Como es habitual, las empresas pertenecientes al servicio de nóminas de la Asociación tendrán actualizado el Convenio en tiempo y forma desde este próximo mes de junio. Para cualquier duda, nuestras empresas tienen como siempre la Asesoría Jurídica a su disposición.